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El Montacargas: 25 años apostando por el teatro alternativo en Madrid

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Hace ahora 25 años, en una antigua fábrica de caramelos abandonada del madrileño barrio de Puerta del Ángel, echaba a andar un proyecto teatral que vendría a revolucionar la acomodada escena de aquel momento y a poner una de las primeras piedras del incipiente movimiento alternativo de la capital.

Sería bautizado como El Montacargas y detrás de él se encontraban (y siguen encontrando siempre al pie del cañón) Aurora Navarro y Manuel Fernández Nieves, dos jóvenes que a mediados de los 80, recién licenciados en la RESAD, ya se habían liado la manta a la cabeza y habían aterrizado en París para empaparse de las enseñanzas de las escuelas de Jacques Lecoq (que también dio cobijo a grandes del teatro español como José Luis Gómez o Albert Vidal) y el maestro del clown Philippe Gaulier.

Con apenas 24.000 euros de aquel entonces, diversos préstamos familiares y una mochila llena de ilusiones, Aurora y Manuel transformarían esta nave diáfana de tres plantas en un espacio con ambigú y un pequeño escenario, una sala de teatro en la segunda planta y un aula para cursos, ensayos y otros menesteres. Tras un mes de reforma, en la que acabarían dando el callo como albañiles, El Montacargas abría el telón un 15 de diciembre de 1993. “Me acuerdo que me ponía guantes en el estreno, elegantes eso sí y de rejilla, pero que en realidad eran para disimular las uñas llenas de pintura de la reforma porque no había manera de quitársela”, recuerda con nostalgia Aurora.

El por qué de aquel tremendo empeño por embarcarse en un proyecto teatral tan arriesgado lo explica así a 20Minutos: “Nace de una necesidad creativa urgente. Llegó un momento en que las compañías de teatro independiente contemporáneo no teníamos dónde actuar. Habíamos acabado nuestra formación, estábamos empezando a crear producciones y no teníamos donde estrenarlas. Luego nos dimos cuenta que sería mucho más difícil de lo que habíamos previsto… pero ya estábamos metidos hasta las cejas”.

Fue así como, de la noche a la mañana, El Montacargas se convirtió en una especie de oasis para el teatro independiente de la capital: “Queríamos hacer teatro contemporáneo en sus diferentes vertientes: de texto, nuevas dramaturgias y nuevos lenguajes escénicos: teatro físico, gestual y también un género como el clown que empezaba en aquel momento. También fuimos de los primeros en potenciar el teatro infantil y cosas como la programación en ciclos”. Uno de ellos, el Ciclo Creativas Mujeres Creadoras, tan longevo como la propia sala: “Lo hacía todos los meses de marzo cuando no había más que la manifestación y organizábamos todo tipo de actividades protagonizadas por mujeres: conciertos, teatro, tertulias…”, cuenta orgullosa Aurora.

Como suele pasar en el difícil mundo de los faranduleros, no fue todo un camino de rosas. “Los primeros años sobre todo por la falta de apoyo a nivel administrativo, estuvimos cuatro años esperando la licencia y con amenazas de cierre. Y luego los problemas económicos porque solo con la taquilla es obvio que no se puede tener una empresa en pie. Con la crisis de 2010 y la bajada de las subvenciones pensamos seriamente en cerrar pero logramos salvarnos con mucho empeño y cabezonería”.

Y aquí siguen dando guerra, preparándose para celebrar su primer cuatro de siglo de vida. “Cuando empezamos éramos como un páramo cultural en Madrid. Ahora mismo hay muchísimas salas y un poco de overbooking, quizás demasiada oferta, pero vamos, no voy a tirar piedras sobre mi propio tejado. Teatro siempre está bien que haya”, sentencia. El secreto para mantenerse en pie ni ella misma lo conoce: “Es como el secreto del matrimonio, eso nunca se sabe. Una amiga me decía que somos como una love mark (marcas que generan vínculos emocionales con sus consumidores) y así debe ser porque todo lo que hacemos lo hacemos de corazón”.

Coincidiendo con la llegada de este 25 aniversario, Manuel y Aurora han preparado una programación especial durante todo el mes de diciembre que reúne algunas de las producciones más destacadas que, a lo largo de estos años, han pasado por El Montacargas. Por allí ha estado ya Ester Bellver con Réquiem (texto por el que fue candidata a la mejor autoría revelación en los Premios Max 2018), que dio sus primeros pasos como actriz en la sala. Y se podrá disfrutar este mismo fin de semana de El río en llamas (viernes 14) y Mambo (sábado 15), la segunda y tercera parte, respectivamente, del Terceto para dos actores y dos sillas (los propios Manuel y Aurora) escritas y dirigidas por Miguel Morillo.

El viernes 21 llegará La paradoja del comediante, texto de Diderot reinterpretado por Luciano Sánchez del Águila y cerrará la programación el 28 de diciembre la propuesta La vida breve del brasileño Alex Coelho. A lo que hay que sumar tres proyectos para la infancia: la histórica ¿A qué sabe la luna?, que cumple su octava temporada en la sala (16 y 22 de diciembre), FormaShapes (23) y Cuentos a la luz de la luna (29 y 30).

¿Y después? Pues después, hasta que el cuerpo aguante: “El Montacargas empezó como una necesidad y es un proyecto de entrañas. Cuando la gente nos dice ‘ah, ¿pero vivís del teatro?’, como sorprendidos, nosotros solemos responder “sí, pero de ocho profesiones del teatro’. Porque somos gestores, programadores, actores, directores, profesores (también llevan la escuela municipal de teatro de Colmenarejo) y, cuando se tercia, limpiadores y camareros. Y todo esto lo compaginamos Manuel y yo con dos hijos y una casa de campo en la que hemos hecho un huerto y hasta tenemos gallinas. Es una ecuación de energía”.

Via:: https://www.20minutos.es/noticia/3515118/0/el-montacargas-sala-teatro-alternativo-25-aniversario-madrid/

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